¿Alguna vez has sentido que tus hábitos de estudio no te están funcionando? ¿Te preguntas qué te está impidiendo conseguir un mejor rendimiento?

Muchos alumnos se dan cuenta de que sus hábitos de estudio tradicionales no son tan efectivos a la hora de enfrentarse a unas oposiciones. Esto es comprensible, ya que la educación secundaria o la universitaria requieren una dedicación y una forma de estudiar diferentes. Para optimizar el tiempo de estudio del temario de unas oposiciones puedes tener en cuenta algunas técnicas que te permitirán aprovechar más el tiempo de estudio. Afortunadamente, hay muchas estrategias de estudio activas que han demostrado su eficacia y que puedes aplicar también en el estudio de tus exámenes de oposiciones.

Te ofrecemos en este artículo algunos consejos que te ayudarán a estudiar de manera efectiva. La aplicación de estas recomendaciones en tu rutina de estudio regular te ayudarán a aprender de manera eficiente el temario de tus oposiciones.

Leer no es estudiar

La simple lectura y relectura de textos o notas no es una participación activa en el material. Es simplemente volver a leer tus notas. La relectura conduce a un olvido rápido.

Piensa en la lectura como una parte importante de la fase previa al estudio; sin embargo, asimilar la información requiere participar activamente en el contenido (Edwards, 2014). El compromiso activo es el proceso de construir un significado a partir del texto que implica hacer conexiones con las lecturas, crear ejemplos y regular tu propio aprendizaje.

El estudio activo no significa resaltar o subrayar el texto, volver a leer o memorizar de memoria. Aunque estas actividades pueden ayudar a mantenerlo ocupado en la tarea, no se consideran técnicas de estudio activo y están débilmente relacionadas con la mejora del aprendizaje.

Ideas para estudiar de forma activa:

  1. Crea una guía de estudio por tema. Formula preguntas y problemas y escribe respuestas completas. Crea tu propia prueba.
  2. Conviértete en profesor. Di los contenidos que tienes que estudiar en voz alta con tus propias palabras como si fueras el preparador y enseñaras los conceptos a una clase.
  3. Formula ejemplos que se relacionen con tus propias experiencias.
  4. Crea mapas conceptuales o diagramas que expliquen el material.
  5. Desarrolla símbolos que representen los conceptos.
  6. Para las disciplinas que no sean técnicas, expón las grandes ideas para poder explicarlas, contrastarlas y reevaluarlas.
  7. Para las clases técnicas, trabaja los problemas, explica los pasos y razona cada uno de ellos.
  8. Estudia en términos de pregunta, prueba y conclusión: ¿Cuál es la pregunta planteada por el preparador? ¿Cuál es la prueba que presenta? ¿Cuál es la conclusión?
  9. La organización y la planificación te ayudarán a estudiar de forma activa. Cuando estudies para un examen, organiza primero tus materiales y luego comienza a revisar activamente cada uno de los temas.

Comprende el ciclo del estudio

El Ciclo de Estudio desglosa las diferentes partes del estudio: ver de antemano, asistir a la clase, revisar, estudiar y comprobar su comprensión. Aunque cada paso puede parecer obvio a simple vista, con demasiada frecuencia los estudiantes tratan de tomar atajos y pierden oportunidades que son imprescindibles para un buen aprendizaje. Por ejemplo, puedes saltarte una lectura antes de la clase porque el profesor cubre el mismo material en esa clase; al hacerlo, te pierdes una oportunidad clave para aprender de diferentes maneras (leer y escuchar) y beneficiarte de la repetición y la práctica distribuida que obtendrá tanto de la lectura anticipada como de la asistencia a clase. Comprender la importancia de todas las etapas de este ciclo te ayudará a asegurarte de no perder oportunidades para aprender de manera efectiva.

El estudio necesita tiempo

Una de las estrategias de aprendizaje más impactantes es la práctica distribuida, es decir, espaciar el estudio en varios períodos cortos de tiempo durante varios días y semanas. La práctica más efectiva es trabajar un tiempo corto en cada clase todos los días. La cantidad total de tiempo que debes dedicar al estudio será igual (o menor) que una o dos sesiones maratonianas de biblioteca, pero así asimilarás la información de manera más consistente y retendrás mucho a largo plazo. Lo importante es cómo usas tu tiempo de estudio, no cuánto tiempo estudias. Las largas sesiones de estudio conducen a una falta de concentración y, por lo tanto, a una falta de aprendizaje y retención.

Para poder repartir el estudio en períodos cortos de tiempo en varios días y semanas necesitas controlar tu horario. Mantener una lista de tareas para completar diariamente te ayudará a incluir sesiones de estudio activas y regulares para cada tema. Trata de hacer algo para cada clase cada día. Se específico y realista con respecto a cuánto tiempo planeas dedicar a cada tarea; no debes tener en tu lista más tareas de las que puedas completar razonablemente durante el día.

Por ejemplo, puedes hacer unos cuantos problemas al día de Matemáticas en lugar de todos ellos la hora antes de la clase. En Historia, puedes dedicar de 15 a 20 minutos cada día a estudiar activamente tus apuntes. Es posible que tu tiempo de estudio siga siendo el mismo, pero en lugar de prepararte para una sola materia, te prepararás para todas ellas en tramos cortos. Esto te ayudará a concentrarte, a mantenerte al día con tu trabajo y a retener información.

Como tendrás que memorizar muchos contenidos (nombres, fechas, fórmulas), es mejor hacer tarjetas y revisarlas periódicamente a lo largo del día en lugar de una larga sesión de memorización.

Estudiar intensamente

Lograrás mejores resultados si estudias intensamente. Las sesiones de estudio intensivo deben ser cortas y te permitirán realizar el trabajo con un mínimo de esfuerzo. Los tiempos de estudio intensivo más cortos son más efectivos que los de estudio prolongado.

De hecho, una de las estrategias de estudio más impactantes es la distribución del estudio en múltiples sesiones. Las sesiones de estudio intensivo pueden durar 30 o 45 minutos e incluyen estrategias de estudio activas. Por ejemplo, la autoevaluación es una estrategia de estudio activo que mejora la intensidad del estudio y la eficiencia del aprendizaje.

El silencio no es oro

Analiza dónde estudias mejor. El silencio de una biblioteca puede no ser el mejor lugar para ti. Es importante considerar qué ambiente de ruido te funciona mejor. Es posible que descubras que te concentras mejor con algo de ruido de fondo. Algunas personas encuentran que escuchar música clásica mientras estudian les ayuda a concentrarse, mientras que otras encuentran que esto les distrae mucho. La cuestión es que el silencio de la biblioteca puede ser tan molesto (o más) que el ruido del gimnasio.

Ten en cuenta que el estudio activo rara vez es silencioso ya que a menudo requiere decir el material en voz alta.

Hazte amigo de los problemas

Los problemas son muy importantes en las disciplinas técnicas. Debes ser capaz de explicar los pasos de los problemas y por qué funcionan.

En los cursos técnicos suele ser más importante trabajar los problemas que leer el texto. En clase, escribe con detalle los problemas de práctica demostrados por el profesor. Anota cada paso y haz preguntas si estás confundido. Como mínimo, registra la pregunta y la respuesta (incluso si se te olvidan los pasos intermedios).

Cuando te prepares para los exámenes, haz una lista grande de problemas de los materiales del curso y de las clases. Trabaja los problemas, explica sus pasos y por qué funcionan.

Cuidado con la multitarea

Una cantidad significativa de investigaciones indica que la multitarea no mejora la eficiencia y, de hecho, afecta negativamente a los resultados.

Para poder estudiar de manera más inteligente necesitarás eliminar las distracciones durante tus sesiones de estudio. Los medios sociales, la navegación por la web, los juegos, los mensajes de texto, etc. afectarán considerable y negativamente a la intensidad de tus sesiones de estudio si no controlas esas distracciones. La investigación es clara en cuanto a que la multitarea (por ejemplo, responder a los textos, mientras se estudia), aumenta la cantidad de tiempo necesario para aprender el material y disminuye la calidad del aprendizaje.

Eliminar las distracciones te permitirá participar plenamente durante tus sesiones de estudio. Si no necesitas tu ordenador o tablet para hacer las tareas, no lo enciendas. Apaga o pon en modo avión tu teléfono.

Recompensa el estudio intensivo con un descanso consultando tus redes sociales (¡pero asegúrate de cronometrar ese descanso!).

Busca el mejor ambiente para estudiar

Localiza distintos lugares para estudiar y cámbialos si descubres que ya no son un espacio de trabajo para ti.

Conoce cuándo y dónde estudias mejor. Puede ser que tu enfoque a las 10:00 de la noche no sea tan nítido como a las 10 de la mañana. Tal vez seas más productivo en una cafetería con ruido de fondo.

Identifica varios lugares que sean buenos ambientes de estudio para ti. De esta manera, dondequiera que estés, podrás encontrar fácilmente tu lugar de estudio perfecto. Después de un tiempo, es posible que descubras que tu lugar es demasiado cómodo y que ya no es un buen lugar para estudiar. Será entonces hora de cambiar.

Conviértete en profesor

Intenta explicar los temas con tus propias palabras, como si fueras el profesor. Puedes hacerlo en un grupo de estudio, con un compañero de estudio o por tu cuenta. Decir el material en voz alta te indicará dónde estás confundido y necesitas más información y te ayudará a retener la información. Mientras explicas el material, utiliza ejemplos y establece conexiones entre los conceptos (tal y como lo hace el profesor). Es adecuado hacerlo con los apuntes en la mano. Al principio puedes que tengas que confiar en tus apuntes para explicar el contenido que estás estudiando pero, con el tiempo, podrás exponerlo sin tus apuntes.

Crear un examen para ti mismo te ayudará a pensar como tu profesor. ¿Qué es lo que tu profesor quiere que sepas? Hacerse una prueba a sí mismo es una técnica de estudio altamente efectiva.

Haz una guía de estudio y llévala contigo para que puedas revisar las preguntas y respuestas periódicamente durante el día y a lo largo de varios días. Identifica las preguntas que no conoces y examínate sólo con esas preguntas. Di las respuestas en voz alta. Esto te ayudará a retener la información y a hacer correcciones cuando sea necesario. Para las materias técnicas, haz los ejemplos de problemas y explica cómo llegas desde la pregunta a la respuesta. Vuelve a hacer los problemas que te dan problemas. Aprender el material de esta manera involucra activamente a tu cerebro y mejorará significativamente tu memoria.

Toma el control de tu calendario

Controlar tu horario y tus distracciones te ayudará a lograr sus objetivos.

Algunos trucos para obtener el control de tu calendario:

  1. El mismo día de cada semana (quizás los domingos por la noche o los sábados por la mañana) planifica tu horario para esa semana.
  2. Revisa cada clase y escribe lo que te gustaría terminar o conseguir en cada una de ellas.
  3. Mira tu calendario y determina cuántas horas tienes para completar tu trabajo.
  4. Determina si tu lista de tareas pendientes puede ser completada en la cantidad de tiempo que tienes disponible (puedes indicar la cantidad de tiempo que necesitarás para completar cada tarea). Haz los ajustes necesarios.
  5. Apunta en tu calendario cuando tienes previsto terminar cada tarea.
  6. Antes de acostarte cada noche planifica el día siguiente. Despertarte con un plan te hará más productivo.